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Turquía: Dogubeyazit, la antigua Armenia

Nos volvíamos a separar nuevamente. Esta vez ella caminaba al hacia el Oeste y yo, al Este. Mientras esperaba el colectivo que me llevaría a Dogubeyazit, bien al Este de Turquía, antigua ciudad Armenia, cuna del palacio de Ishak Pasha y los pies del Monte Ararat a unos pocos kilómetros de la frontera Iraní, me tomaba un té en un bar pequeño de Nevsehir, frente a la terminal de ómnibus. Me quedé observando como un grupo de hombres turcos conversaban sentados en una pequeña mesa redonda de caño ubicada en la vereda, mientras jugaban cartas. El mozo me miraba pero no se acercaba. Cada vez que voy a un negocio local me gusta observar como los clientes se comportan y copiarlos. Tal como hacíamos de pequeños con nuestros padres. Ví que un viejito con boina, golpeó su dedo sobre la mesa de vidrio y el mozo se acercó. Él le levanta el dedo índice, sin abrir la boca, y el mozo se retira. Instantes después, apareció con una pequeña taza de cristal con forma de florero, llena de té, un terrón de azúcar y una pequeña cuchara. El anciano deja unas monedas en la mesa. El mozo deja su té. Ambos se miran y cabecean. El mozo se retira y el anciano toma su copa de té. Mientras tanto, yo sigo sin tomar nada, pero me quedo fascinado con la manera de comunicarse telepáticamente.
Pruebo la técnica del anciano. Con mi dedo indice, doy unos pequeños golpes sobre el vidrio de la mesa. El mozo, casi como recibiendo un timbrazo, me mira y se me acerca. Le levanto mi dedo indice como quien dice “Uno”, tal como hizo el anciano. El mozo me mira, sonríe y me dice… “Learn very fast!” (aprendes rápido). De pasada, mientras se dirige al bar para traerme la copita de té, les dice algo en turco a los hombres que estaban sentados en la mesa frente a mi. Todos se dan vuelta para mirarme, me tiran una sonrisa y me levantan la copita de té. “Salud!” – Les digo. Se ríen y vuelven al juego.
El colectivo llegó a Dogubeyazit alrededor de las 9 de la mañana, momento en el que yo ya cumplía 4 horas con la nariz pegada al vidrio mirando el paisaje. La Turquía que había conocido en el Oeste, no se parecía casi en nada a lo que veía en ese momento. Casas pequeñas, campos infinitos sin alambrados separados por inmensas montañas rocosas que cambiaban de color de un instante a otro. Carros, animales, puestos de comida en la calle, gente anciana, casas de barro y piedras pintadas quien sabe cuando.

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La humedad del paisaje denotaba que había llovido bastante los últimos días. El colectivo se detuvo en una estación de ómnibus en medio de la nada. La gente comenzó a bajar y el chófer me gritó… Dogubeyazit! Finish!
Cuando bajo, me doy cuenta que estoy lejos de la ciudad, o bien, la ciudad es un pueblo.
Mientras intento acomodarme las mochilas, le pregunto al chófer cómo puedo llegar al centro. El me señala una especie de mini-bus blanco que estaba pasando por la autopista. Crucé la calle y busqué la parada. Mientras esperaba allí (que deduje que lo era porque había 2 personas con bolsos) le pregunté a uno de los que estaba ahí cuál era el bus que me llevaría al centro. En cambio de responder, el turco me preguntó: ¿De dónde sos? – Argentina, respondí. -Ohhh!! Messi Messi, futbol, hermoso! Claro, una vez mas, me ven cara de pariente de Messi y no me responden a la pregunta. Mientras me sonríe, mira a la autopista y levanta la mano. Un pequeño bus blanco del tamaño de una Combi VW frena, abre la puerta corrediza del costado y aparecen unas cuantas docenas de ojos observándome. En cuestión de segundos, todos sonreían y me ayudaban a subir, y especialmente, a ubicar las mochilas.
Ellos visten de campera de cuero negra, pullover de lana, camisa clara o chomba, pantalón de vestir negro con cinturón de cuero al igual que sus zapatos. Barba o bigotes y una boina de lana. Otros llevan una especie de sombrero italiano. Ellas un pañuelo de seda floreado en forma de Burka, de manera que no se les vea el pelo, pero atado debajo de la pera. Camperita de hilo, camisa, vestido largo con flores pequeñas y zapatos negros. Mientras los observo, ellos me observan y se dicen cosas. Uno de ellos saca unas monedas, las cuenta y se las pasa al de adelante, que también se la pasa al otro de adelante y así sucesivamente hasta que llega a manos del conductor. El conductor mira por el espejo retrovisor, dice algunas cosas con voz macho, y devuelve unas monedas que llegan a las manos de quién hablábamos anteriormente. Así se paga el transporte público.
Uno de ellos me pregunta a dónde voy y le contesto: Al centro. Entonces con sus dedos me indica cuanto tengo que pagar. 1,5 Libras turcas. Se las doy al de adelante y, como buen argentino, me aseguro que se pasen de uno a otro hasta llegar al chófer. Comprueba fácilmente que llegaron cuando el conductor me mira por el espejo y me grita algo. El que estaba al lado mío, me pregunta: ¿A qué parte del centro? A lo que no sé que responder. Saco mi pequeña agenda marrón donde tengo anotado el nombre de los alojamientos posibles. Él lo mira y le grita el nombre al chófer quien asiente con la mirada. Mi nuevo amigo, empieza a preguntarme cosas: ¿De dónde sos?¿A dónde vas?¿te gusta Turquía?¿Viajas solo?¿Te gusta el té?¿Mirás futbol? Y así hasta que el chofer indica que llegamos. Cuando me bajo, él con su esposa deciden bajar también para acompañarme al hotel. Si bien su inglés no era del todo claro (algo así como el mío) lográbamos hacernos entender. Me pide mi libreta para anotarme su teléfono y la dirección de su casa para que lo visite, y cuando estaba en eso, se escuchan sirenas y mucho ruido a motores. El me empuja hacia atrás poniéndome una mano en el pecho como quién intenta apartarte del peligro. Yo abro los ojos bien grandes porque lo que estoy viendo, nunca lo ví antes. Un tanque de guerra, escoltado por varios camiones y autos militares, atraviesan la calle. En ese momento me pregunté…¿estoy en el lugar correcto, en el momento correcto? ¿Averigué algo sobre este lugar antes de venir? Sentí adrenalina y emoción, por no decir que me cagué todo. Enseguida lo miré a mi amigo quien, como si nada hubiese pasado, me volvió a pedir la libreta. Se la pasé y le pregunto… ¿qué fue todo eso?… Ah, Nada, tanques y autos, están moviendo transporte de una base militar a otra parte.

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Salón de té público

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Dogubeyazit está ubicado en antiguo territorio Armenio, poblado por Kurdos, pero pertenece a Turquía. Esta ubicado a 15 kilómetros de la frontera con Irán. ¿Por qué se me ocurrió visitar este confuso lugar? Básicamente tenía 2 razones: La primera, porque quería ver el Monte Ararat. La segunda, por el palacio de Ishak Pasha Sarayi. Pero muy en lo profundo, sentía que este pequeño pueblo podía ser interesante de conocer más que nada por su diversidad cultural y su historia. Realmente es un lugar que de turístico tiene muy poco.
Caminaba por la peatonal de la ciudad, que en ese momento estaba en plena construcción. Por esta razón, tampoco había luz. Ví una puerta que tenía escrito “Bienvenido” en varios idiomas. Tiene que ser un hostel, me dije. Entré y todo estaba oscuro. Por detrás del mostrador se asoma un adolescente con los ojos grandes que me sonríe y me saluda. ¿Hablás Ingles?. No, me responde. ¿Tenes habitación?. Sí. Ah, entonces hablas inglés. No, yo Kurdo. Ok. Se le notaba en la mirada que tenía muchas preguntas para hacerme, pero no sabía cómo. Entonces me anota en un pequeño papel… Google. No entendí a que se refería hasta que la luz volvió y me mostró en la computadora, que quería usar el traductor. Así nos comunicamos los siguientes 3 días. Sin embargo, a causa de las tareas de mantenimiento, no siempre teníamos luz, por lo que nos sentábamos en los sillones del living y escribíamos en un papel frases para intercambiar. Luego, cuando la luz volvía, la traducíamos y así aprendíamos un poco de ingles, español y turco.

Ishak Pasha Sarayi – Palacio de Ishak Pasha

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Un día me puse a mirar fotos del Este de Turquía. Si bien muchas de esas fotos parecen truchas, quería saber qué podía ver en aquellos lados. Este palacio salió a la luz en esa búsqueda. Lo que hoy en día solo parecen ruinas vacías, en su momento fue un esplendor de lujo. Comenzó a construirse en 1685 y se finalizó en 1784 por Ishak Pasha. Tenía 366 habitaciones, una biblioteca, una mezquita, un mausoleo, varios baños con piletas y saunas, una cocina gigante, y calabozos para los desobedientes. Sin embargo, lo mas interesante de este lugar fue su sistema de calefacción central, agua corriente y el sistema de acantilados como también su única combinación de arquitectura otomana del siglo XVIII, que incluye estilos de Antolía, Irán y norte de mesopotamia. Está ubicado a 6 kilómetros de la ciudad y para llegar es posible hacerlo caminando (cuidado con los perros de la zona), en minibus por 1.5 libras turcas o en Taxi por 20 Libras ida.
Detrás del palacio, es posible ver las ruinas de lo que se conoce como la antigua Beyazit fundada posiblemente por los Urartus (antiguos Armenios) alrededor del año 800 DC y también la tumba del famoso poeta Kurdo Ahmedi Xani.

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Puerta

Puerta Principal

Mausoleo

Mausoleo

Calefacción interior

Calefacción interior

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Baño

Baño

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Monte Ararat
Camino de vuelta al hostel, trataba de encontrar la mejor foto del Monte Ararat, pero cuando ya casi lo tenía se vino el chaparrón y tuve que guardar la cámara. Enviado por Noé, apareció un taxista que me invitó a subir a su auto. Creí que me quería engañar diciéndome que me suba para después cobrarme, pero terminó siendo un buen tipo y dándome un poco de información de aquella zona. Él se dedicaba a hacer excursiones al Monte Ararat. En 4 días es posible escalar hasta la cumbre, obviamente, usando el equipo correspondiente y dependiendo el estado físico de cada uno, me contó. Pero mas allá de eso, este señor me sembró una duda que me gustaría transmitírtela a vos también: En los pies del monte Ararat, existe una formación rocosa con forma de barco. Algunos dicen que se trata de los restos del Arca de Noe, ya que lo que hoy en día son piedras, en realidad antes era madera._DSC0713Si bien para mí, antes de conocer a Laura, el Monte Ararat no era mas que un monte, debo reconocer que para el pueblo armenio, es un gran símbolo y a la larga me lo contagiaron. Me pasé la mayor parte de mis tardes en la ciudad, sentado en la terraza del hotel admirandolo y esperando que las nubes lo dejen en paz para poder tener una buena foto, pero fue difícil lograrlo. Al final, me conformé con una foto media nublada y un pedazo de piedra volcánica de la zona, para dejarlo como símbolo de aquel lugar, en la casa de Lau.
Si querés saber más sobre el Monte Ararat y el significado para los armenios, podes verlo en la página de 100anos100hechos.com donde han escrito un interesante artículo al respecto.

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La ciudad de Dogubeyazit

Es en este tipo de lugares donde me pregunto si lo que indica un reloj o un calendario es el verdadero tiempo o en cambio, el tiempo son todas las emociones, experiencias y momentos que vivimos. Aquí comenzó el recorrido en otra Turquía, menos turismo y mas aventura. Por supuesto, en estas visitas locales no pudo faltar mis recorridos a los diferentes restaurantes del lugar. Me sentaba en la mesa del medio y miraba lo que la gente pedía. Gracias a que uno es extranjero, señalar con el dedo la comida de otro no es de mala educación, al contrario, me enseñaban como pronunciarla.

Mis siguientes planes para el Este de Turquía fueron Kars, Ani, Yusufeli y Trabzon. De los cuales te contaremos en las próximas notas.

Datos útiles:
Bus Nevseir-Doguveyazit: aprox. 50 usd
Bus al Centro de Dogubeyazit desde terminal de omnibus: 0,50 usd.
Comida promedio: 3 usd
Precio Alojamiento en Dogubeyazit: 10 usd
Entrada al Palacio: 5 usd

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2 Responses to Turquía: Dogubeyazit, la antigua Armenia

  1. Gustavo 22/09/2015 at 6:33 pm #

    Hola excelente aventura y excelente blog!. Sera cierto que en realidad ese monte se puede subir en cuatro días? parece ser mas complejo. Que tan segura es la ciudad de Dogubeyazit? saludos y seguire leyendo las siguientes historias.

    • Laura 28/09/2015 at 6:14 am #

      Hola Gustavo! La ciudad nos parecio bastante segura, pero siempre hay que saber cuidar sus cosas, por mas seguro que parezca. Por lo que estuvimos leyendo el ascenso al monte es de 4 días porque no es tan dificil de hacerlo pero se requiere entrenamiento previo.
      Un abrazo!!

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