Top menu

Egipto: Luxor, la morada del dios Amón.

Desde que tengo 5 años, mi sueño era conocer las pirámides de Egipto. Mis padres me regalaban revistas de las pirámides, fotos, revistas que venían con estatuas de colección, me miraba todos los documentales relacionados con aquello y siempre buscaba en la sección “Egipto” cuando miraba una enciclopedia. El armario de mi habitación fue testigo de aquel sueño. Lo cubría de punta a punta con fotos de las impresionantes estructuras arquitectónicas que se encuentran en El Cairo. Algo me mantenía siempre asombrado de aquellas construcciones. Un día, les pedí ayuda a mis padres para armar un presupuesto de viaje a aquel lugar. Mi primer plan de viaje. Mi primer itinerario. Mi primer sueño con viajes y aventura. Para aquel entonces ya tenía 12 años y como todo adolescente, no dejaba de soñar y alimentar mis fantasías. Ayudaba a mis padres en el Cyber café y gracias a esto pude investigar en los sitios de aerolíneas cual era el precio de un pasaje. Todavía no estaba de moda Facebook, ni Google, ni Skyscanner ni ningún sitio de viajes. Recuerdo que el descubrimiento más grande lo hice cuando pasé frente a la vidriera de una agencia de viajes y vi ahí la foto y la información que necesitaba… “Egipto por 5000U$S para dos personas”, si mal no recuerdo esto fue cerca del año 2000, antes de que la economía en Argentina se caiga a pedazos. Armé mi latita y empecé a ahorrar. Con el paso del tiempo, la plata de la latita se empezó a usar para otras cosas: Salidas, viajes con amigos, regalos para novias, una guitarra nueva, una remera de fútbol y así el sueño que estaba encendido, se fue apagando de a poco, pero nunca se extinguió. Lo último que recuerdo haber dicho sobre aquel sueño antes de empezar a viajar es… “Me da miedo viajar a las pirámides. Es mi sueño máximo, el “Señor Sueño”. ¿Qué voy hacer después de visitar aquél lugar? ¿Qué será la vida después de cumplir este sueño? Por qué no mejor dejarlo sin explorar, así siempre voy a tener una razón para viajar.”

Domingo 3 de agosto de 2014 – Luxor, Egipto.

Anoche salimos de Estambul cerca de la medianoche. Casi no hemos dormido nada en las 6 horas de vuelo. Llegamos a El Cairo a las 4 am y dos horas después estábamos subiéndonos a otro vuelo a Luxor. Entre todas las confusiones que hubieron hicimos el trámite de inmigraciones. Todo parece indicar que Egipto, a pesar de su seguridad, es un país desorganizado. Si uno presta atención en los aeropuertos de cada país que visita, antes de salir del edificio, ya se puede tener una noción de lo que nos espera. En El Cairo, algunas personas nos mandaban para un escritorio, otros policías nos enviaban a otro. Al final, logramos obtener la visa “On Arrival”, pasamos inmigraciones y finalmente, estamos en Egipto. Más de 20 años anhelando e incubando este sueño dentro de mí y por fin, tengo el sello de ingreso a Egipto. Y no solo se cumple mi deseo, sino que se cumple al lado de alguien que siempre me empujó a soñar con aquello: Mi viejo. Lo veo sentado al lado mío con cara de demacrado después de haber estado 2 días sin parar caminando por las calles de Estambul y ahora, después de tantas horas de viaje, añorando llegar a algún lugar donde dormir.
Decidimos empezar nuestro recorrido por el sur, Luxor, y luego hacer algo así como El Cairo, Dahab, Península de Sinaí, Alexandria y vuelo a Nueva Delhi (India). Esperemos poder cumplir con el itinerario, aunque como siempre, las cosas pueden cambiar y no vamos a estar cerrados que sucedan. Dicen que Dahab tiene mucho para dar y que el Monte Sinaí es algo interesante para ver y hacer el trekking.
Hoy por la mañana cuando aterrizamos pude ver un panorama de lo que nos esperaba. Arena, palmeras, y una ciudad casi sin edificios. Casi cortando la ciudad se veía el imponente Nilo embriagando la sed de la población. Salimos del aeropuerto y buscamos el cartelito con nuestro nombre a la salida. El hostel donde habíamos reservado nos enviaría un taxi.
Una gran sonrisa, bigote y pelo oscuro. El taxista nos esperaba con el cartel levantado y a los gritos. El conductor no se opuso a que los “maleteros” nos persiguieran ofreciéndonos su servicio. Una especie de mafia arreglada, porque se notaba que el chofer nos quería ayudar pero no podía meterse. Nos siguieron hasta el auto y nos insistían con querer ayudar a poner las cosas sobre el techo, inclusive hasta el último momento después de haberles dicho unas 200 veces que no era necesario. Cabe aclarar que nos habían advertido evitar este tipo de ayudas si no queríamos pagar grandes propinas. Subimos a un destartalado coche viejo, cuyos asientos estaban estampados por una especie de pelos sintéticos que, al calor que ya hacía a las 6 am, le sumaba una desagradable sensación de sentirse abrazados por un oso de pelaje chino. Las mochilas en el techo, sin soga, ni nada que lo sostenga. El tablero del auto estaba lleno de luces y adornos multicolores. Sonaba música árabe y el conductor no dejaba de sonreír. Emprendemos camino al centro de la ciudad. El aeropuerto de Luxor es una especie de Oasis. Esta rodeado de plantas verdes, palmeras, flores. Cuando uno llega ahí parece que fuera las Vegas. Bueno, parece… Pero no alcanzamos a hacer 1 kilómetro que empezamos a sentirnos en Egipto. Arena, palmeras y campos arados. Construcciones de barros, gente en carros, bicicletas y caminando con los largos Chilavas, grafitis en árabe y la bandera negra, blanca y roja por todos lados. Podemos confirmar que el auto no tiene suspensión, ¿Cómo lo sabemos? Toque varias veces el techo con mi cabeza cuando el  coche agarraba las lomadas. En mitad de camino, parece que el taxista se dio cuenta que no tenía nafta, así que paramos unos minutos a cargar gasolina. Todos nos miramos unos al otro. Entre el sueño y la confusión de los primeros minutos, ninguno de los que estábamos en el auto entendía que estábamos de una vez por todas en Egipto, hasta que, media hora después, pasamos frente a una inmensa antigua construcción… El templo de Luxor. Por primera vez vi una esfinge verdadera, posada en medio de aquel paisaje. Por primera vez, sentí un dolor en la panza, sentí que estaba en el presente y estaba presenciando lo que tanto había anhelado de chico…” – Diario de viaje, Alvaro Fiore.

presentacion
La primer impresión

Él cielo no podía ser más azul. Las construcciones y edificios del barrio céntrico de Luxor, habían sido perfectamente construidos para ese paisaje. Pero algo no estaba bien en aquél lugar. La ciudad parecía destruida. Como si una guerra o algo así hubiese acontecido. El aire contenía partículas de tierra invasivas y uno podía notarlo fácilmente cuando volvía de una corta caminata, transpirado y con los brazos negros. Nos alojamos en Hotel Luxor, a pocas cuadras del palacio y de la estación de trenes. Para ser sincero, no me esperaba una ciudad desprolija, sucia, con calles de tierras, animales sueltos por todos lados, construcciones sin ventanas, grafitis en las paredes. Pero por otro lado, aquellos establos en el medio de los callejones, muchos comerciantes yendo y viniendo con los tradicionales Chilavas (vestido de color con cuello redondo y pantalones debajo), las casas de té y el olor de los pequeños restaurantes preparando falafel le daban un balance, ese equilibrio que particularmente a nosotros tanto apreciamos. Hacía dos días atrás habíamos estado en Estambul, Turquía y llegar directamente a esta ciudad nos resultó un poco traumático después de haber estado 3 meses en países totalmente diferentes. La primer caminata por las calles de Luxor nos dieron esa impresión que esperábamos tener de la cultura egipcia. El dueño del hostel nos había adelantado que, pase lo que pase, se nos acerque quien sea, posiblemente nos intenten vender o dar una buena historia para ofrecernos un servicio, algo que finalmente resulto ser bastante acertado.
A cinco minutos caminando del hostel está el centro de información al turista, donde nos enseñaron todo lo que podíamos hacer por nuestra cuenta y los precios estimados de los servicios. Después de este viaje nos quedó claro que no es lo mismo viajar por uno mismo sin tiempo estimado, como lo venimos haciendo con Lauri durante estos años, que viajar con alguien más, en este caso su mama y mi mama,  y con tiempo y presupuesto limitado. No queríamos que sufrieran malestar ni que tampoco andar estresados por clima. Decidimos contratar tours que en el mismo hostel nos ofrecieron a muy buenos precios (abajo detallados). Pero cuando salimos del centro de información  turística y fuimos a preguntar los precios de los buses a El Cairo a la terminal de buses, sufrimos el primer encuentro con la realidad egipcia. El “dueño” del local, un hombre bien gordo, de bigotes largos y dientes manchados de tanto fumar, nos dijo que lamentablemente no había servicios comunes a El Cairo para la fecha en que nosotros queríamos ir. Pero tenía un servicio VIP que salir unas 3 veces más caro. Además nos podía ofrecer más y más servicios para nuestra estadía. Tratamos de hacerle entender unas 236 veces que no queríamos nada más, pero él no se cansaba de ofrecernos cosas, inclusive, quiso vendernos adornos.
Entramos a un almacén cuando recién abría sus puertas. Amo entrar a los almacenes en otros países, porque según dicen “uno es lo que come” y en estos lugares uno puede ver lo que la gente come, lo cual debería decirnos algo de ellos… digo… por lo menos miro las bolsas de los demás y puedo imaginarme o intentar adivinar qué es parte de su cotidianidad. Gaseosas, galletitas, tortas dulces, cosas colgando que parecían carne y té. Sí, mucho té. Mi padre esperaba encontrar yerba, pero por suerte nosotros habíamos llevado nuestra reserva. El niño que atendía el puestito callejero estaba muy intrigado por saber de dónde éramos. Cuando dijimos Argentina, hizo una sonrisa inmensa, abrió los ojos y empezó a gritar “Messi! Messi!, so sorry for World cup, Germany really bad. I,  Argentina, Yessss!”- “Messi, Messi. Lamento mucho por el mundial. Alemania realmente malo. Yo, Argentina, Si!”. Vino el fiambrero, y también el panadero y el que parecía dueño del local. Todos dándonos la mano y diciendo “Argentina! Messi!”, dándonos a probar algunos dulces y regalándonos sus sonrisas, un domingo cualquiera a las 8 am.
9
Tuvimos que descansar para empezar el día siguiente temprano a visitar tumbas, templos y palacios. Pero esa tarde salimos a recorrer Luxor sin destino alguno. Queríamos ver cómo se veía el atardecer desde el río y recorrer el templo de Luxor. Pero nos esperaba algo más que eso. Fuimos perseguidos por vendedores anónimos encubiertos. Todos eran amigos, todos querían lo mejor para vos, pero todos también querían tu dinero. Hicimos 5 cuadras y ya teníamos 4 personas que nos perseguían hablándonos en ingles. En India nuestra clásica respuesta ante el acoso de los vendedores era “Maybe later” (quizás luego), una respuesta mágica que dejaba conforme a todos, pero en Egipto el “quizás luego” era una promesa que debíamos cumplir o cumplir, así que nos vimos obligados a cambiar la respuesta por “Sorry, I don´t speak English” (lo siento, no hablo ingles), pero , a ellos parecía no importarles y hasta nos sorprendían con palabras en español. Se nos paraban delante nuestro, nos daban la mano, nos decían donde ir, donde no ir, se peleaban entre ellos por vendernos. Así fue que conocimos a un simpático egipcio de unos 16 años que, si bien su última intención era pedirnos dinero, tuvo muchas otras que nos conmovieron y dejamos que nos acompañe a recorrer a pie. Camino a la mezquita, decidimos desviarnos cuando vimos que el sacerdote también quería engancharnos con algún negocio, y sin saber terminamos en la costa del río casi al horario del amanecer. Por un momento bloquee mi mente, me olvide que estaba con mi padre, que teníamos 4 personas que nos perseguían y  que estaba en Luxor. Se paralizó el tiempo y me quede observando un velero tradicional egipcio navegando en aquellas aguas del antiguo Nilo, en lo que antes era la ciudad de Tebas. Casi como los que veía en los libros o enciclopedias, aquél velero se tambaleaba de un lado a otro en el Nilo. Traía una carga consigo y la arrastraba lentamente. Una vela gigante parecida a la que usan los que hacen Windsurf empujaba firme el bote de madera blanco. Se podían ver estos barcos desde el principio hasta el final del río. Era imposible seguir uno y que no se confunda con el otro. El sol, que misteriosamente parece ser un Dios en aquel desierto, nos miraba del oeste mientras nosotros atravesábamos el río en un ferry local desde una orilla a la otra. Acompañados de nuestro guía adolescente que no nos dejaba solos ni un segundo. Lo bueno de él es que tenía sentido del humor, conocía un poco de historia y nos contaba las anécdotas del lugar.
10
Esa noche fuimos a comer a un local frente a la estación de trenes. Pollo, humus y arroz. Creo que ese fue nuestro menú los siguientes 2 días en esta ciudad. Pollo al mediodía y pollo a la cena. Recordamos India, no por el pollo, sino por el movimiento de gente en la calle. Pero si algo nos llamó la atención en todos los lugares de Egipto que visitamos, es que el movimiento de gente y autos no termina luego de la cena. Al contrario, se reactiva y dura hasta las 2 am debido al calor que hace durante el día.  La gente camina por las calles, los hombres se sientan en las casas de té a fumar Shishá (pipa de agua con tabaco), a tomar el té y a charlar sobre lo cotidiano. Autos tocando bocina, gente gritando, autos tocando bocina, ruidos de motores, autos tocando bocina y si… que los autos toquen bocina parece ser algo normal en este país. Pero en Asia nos curamos de espanto con las bocinas así que de eso, no nos alarmamos. Pero lo que si pudimos observar diferente, no solo en Luxor, es que la gente es más avasalladora en comparación con India o Birmania. Alguien nos dijo por ahí… “Comen carne” y puede ser una de las razones posiblemente. La otra razón creo que esta más relacionada a nuestra percepción. El idioma árabe suena más violento, ya que la gesticulación y los tonos en que se hablan parecen demostrar como si la gente estuviese peleando pero al no entender lo que dicen posiblemente no sea una discusión sino algo así como “Que haces campeón! Todo bien? Si papa! Acá la llevamos, tirando para que no afloje.” O algo por el estilo.

Pero más allá de nuestra impresión de la ciudad, ¿Qué visitamos en Luxor?
La historia de Luxor o mas conocida como la antigua ciudad de Tebas es tan extensa que necesitaríamos mas que un artículo para hablar de esto. Por esa razón no vamos a escribir mucha información sobre estos centros turísticos de la ciudad porque, consideramos que, es más útil poder llegar y acercarse al centro de información turística donde nos entregarán un panfleto con todas las explicaciones de los lugares, historia, fotos y referencias. La mejor recomendación que podemos darte si vas en verano, es que te compres una sombrilla para el sol, un pañuelo que te ayude a mantenerte fresco y tomes mucha agua. Cuando nosotros visitamos Luxor, hizo 46 grados a las 12 pm. Te dejamos el listado de los lugares que visitamos para que puedas buscar en Internet más historia, mapas y explicaciones de los lugares:
Valle de los reyes y de las reinas
templo de hatshepsut 17
Los colosos de Memnon
15
El templo de Karnak y Luxor
11 templo-de-luxor131418
La tumba de Ramses III – Habu temple (Medinet Habu)
8 7
6
Velero por el Nilo
2
Talleres de alabastro y papiros
16
¿Cómo nos movimos por Luxor?

Al templo de Luxor es posible llegar caminando, mismo al río que se encuentra detrás del templo. El ferry público para cruzar el Nilo de un lado a otro cuesta 2 libras egipcias. Obviamente, no es lo mismo que subirse a un barco y navegar, para ver el atardecer desde el río es más que suficiente. Los lugares turísticos son posibles hacer por cuenta propia, sin guía, alquilando un taxi que nos lleve, nos deje en el lugar y nos espere, salvo subirnos a un globo aerostático, pero haber viajado tanto para llegar a un lugar con tanta historia y no tener una explicación de lo que estamos viendo, nos pareció una falta de respeto. Cada dibujo, cada pintura, cada columna tiene una historia. Queríamos saber de eso y por eso preferimos pagar el tour por estos lugares. El tour incluía una guía en español impecable!), auto con aire acondicionado (imprescindible si vas en verano egipcio) y entrada a algunos lugares, no todos. Además, a pedido nuestro y sin costo adicional, nos agregaron la visita a unos talleres de alabastro, talleres de fabricación de papiros y una breve explicación por las afueras del templo de Luxor. Como ya dijimos antes, hay que tener en cuenta que cuando uno visita esos talleres,  nos van a ofertar, nos van a intentar vender todo lo más posible. En nuestro caso no hubo problema porque nuestros padres estaban interesados en llevarse algunos recuerdos y no queríamos comprar cosas chinas de plástico. En aquellos talleres vimos realmente el proceso de fabricación de los adornos de alabastro y la fabricación de papiros artesanales.

Para quienes no quiere pagar un taxi, pero tampoco quieren caminar, pueden hacer uso de las típicas “caletas”, que son carros tirados por caballos. No hace falta que te explique más, cuando llegues, te van a rodear intentándo venderte su paseo y te van a perseguir estratégicamente por el tiempo que este allí.

1

¿Cómo llegar y cómo irse de Luxor?
En nuestro caso, ya que contábamos con poco tiempo y un itinerario marcado, tomamos un avión de Estambul (Turquía) con escala en El Cairo y de allí directo a Luxor. A falta de pasajes de tren por ser fin de semana de Ramadán (aunque para intentar venderte pasaje de bus casi siempre te van a decir que no hay), tuvimos que viajar de Luxor a Cairo en ómnibus larga distancia, unas 10-11 horas de viaje aproximadamente. Como dijimos antes, Luxor cuenta con una estación de trenes que nos permite viajar al sur del país o también hacia el norte.
Para quienes estén dispuestos a viajar unas 16 horas, también pueden tomarse el bus Luxor – Dahab.

Los típicos timos o estafas en Luxor:

  • Te llevamos al mercado de artesanos, es único de los días domingos! Si no vas hoy no vas a poder ir otro día. Allí se fabrican papiros originales y estatuas y bla bla bla…” Mentira!. Si escuchas este verso, es porque te están queriendo vender un tour en el que te llevan a varios locales donde te van a taladrar de manera artesanal el cerebro hasta que compres. Y no alcanza con una pieza, vas a tener que comprar 3. Y no alcanza que compres en un local, vas a tener que comprar en todos. Así y todo, te van a intentar vender otro tour para el día siguiente. Pero no es que te estafen. Simplemente es que utilizan otra manera diferente de ventas más agresiva que la que estamos acostumbrados. Juegan con la perseverancia de cada uno. Y la perseverancia mata billetera. Así que si visitas Luxor, sabelo, vas a sentirte acosado.
  • Desde el día 1 que llegamos, un señor que maneja un carro de caballo nos ofreció su servicio. Sobre su carro iba a nuestro lado siguiéndonos. Nos hacía prometerle que quizás en otro momento. Entonces cuando era otro momento, otra vez nos ofrecía el servicio y así durante los 3 días restantes. Si ves el servicio de caballo y no quieres tomártelo, entonces ni siquiera les hables.
  • Cuando llegas al aeropuerto y tienes taxi reservado, vas a ver que junto al taxista hay otras personas que van a intentar llevar tu valija. Los valijeros no están incluidos en el precio del taxi y esperan un poco más que una propina normal. Así que si no quieres discutir un precio, es preferible que las valijas las lleves por vos mismo.
  • Alguien que dice ser tu amigo y estudiante, se te pega en tu caminata y luego te exige una propina. Esto puede ser agradable, como nos sucedió a nosotros o insoportable, como también nos sucedió el día siguiente, cuando no dejaban de perseguirnos.
  • Todo producto que quieras comprar debe ser regateado. Por más barato que te parezca, por lo general, te van a querer vender a 3 veces más del precio normal. Inclusive en kioscos y almacenes. Presta atención al precio y preguntá en el hostel cuál es el precio normal. Cuando compres souvenires, regatea, es una ofensa no hacerlo.

Pero… ¿Solo sucede en Luxor? No, sucede en todo Egipto y como decimos en Argentina, los turistas en Egipto son “carne de cañón “ ( osea que uno se expone a ser acosado). Pero eso te lo vamos a contar más adelante.

Listado de precios – Agosto 2014:
Visa “On arrival” – Egipto: 25 usd
Taxi desde el aeropuerto al centro: 4 usd para 4 personas.
Ferry para cruzar el Nilo: 0.5 usd ida y vuelta.
Comida: 1 – 1.5 usd en promedio por comida.
Precio tour en español: 65usd – 4 PERSONAS – Auto por día completo + guía en español + visita a talleres de alabastro y papiros.
Alojamiento: 7.5 usd la habitación doble con aire acondicionado – Precio por pareja.
Bus Luxor – Cairo: 14 usd

Entradas precio estudiante:
Valle de los reyes: 3.5 usd
Transporte interno: 1.5 usd
La tumba de Ramses III – Habu temple (Medinet Habu): 2.7 usd
Templo de Karnak : 5 usd
Colosos de Memnon: gratis
Templo de Luxor: 5 usd

Información adicional y referencias:
¿Quién es el Dios Amón? – http://www.egiptologia.org/mitologia/panteon/amon.htm
Historia de Tebas – http://www.egiptologia.org/geografia/tebas.htm
Sobre el Templo de Luxor: http://www.egiptologia.org/arte/templos/luxor/

, , , , ,

8 Responses to Egipto: Luxor, la morada del dios Amón.

  1. johana 31/08/2016 at 9:26 pm #

    hola que tal!
    soy argentina, la visa la saco alla mismo no? no hace falta sacarla desde bs as no?
    y una pregu, viajaria sola, quisiera movilizarme por el cairo con agencia para algunas cosas, pero ya despues en Luxor y assuam voy a hacer por mi cuenta., yo voy sin tiempo, pero con presupuesto ajustado,. onda mochilera. que tiempo calculas que esta bien para pasar en luxor y assuam?
    en el templo de luxor, que precio tiene la entrada para estudiantes? conoces alguna agencia de viajes de alla donde te la hagan?ya que hay medias truchas !
    y pensas que con 600 dol al mes me alcanzara para comer , dormir y transporte?
    gracias!!

  2. Lau 06/08/2015 at 9:43 am #

    Hola a todos! viajé a Egipto en Abril de este año, solamente en el Cairo estuvimos con un chico que nos hacía de guía, que hablaba español y fue muy interesante ya que pudimos entender mucho de la historia, cultura y la forma de vida del país.
    En Luxor estuvimos solos, sin guías ni viaje organizado y la verdad… lo volvería a hacer! solamente fuimos con el chico del hotel que nos llevó hasta el Valle de Los Reyes. Después nos movimos solos por el Templo de Karnak, el Templo de Luxor, navegando el Nilo…..
    Es verdad que la gente te sigue en cuanto te ve, pero nos cruzamos con toda gente respetuosa. El turismo ha bajado estos años y ellos han perdido gran parte de sus ingresos. No me refiero al empresario que gana dinero del turismo, sino a la gente que conduce una barcaza, o espera un pasajero para llevarlo a caballo de Luxor a Karnak. Nos hemos enterado de esta situación, escuchando historias, hablando con la gente, y la verdad nos ha entristecido. Los turistas que van en grupo ya tienen todo organizado y esta gente ya no tiene fuente de ingresos. Asi que, poniéndose en el lugar de ellos, uno los entiende…
    Pero quería comentar que hemos tenido solo gratas experiencias, conocido gente maravillosa, y solo nos queda un hermoso recuerdo de Egipto.

  3. Manuel 05/08/2015 at 3:39 pm #

    Leyendo este excelente artículo me hago una idea de los que puedo encontrarme en Egipto. Amigos que han estado por allá me han advertido sobre la incomodidad de esa presión persistente sobre los viajeros con el fin de que compren algo que ni siquiera les interesa, sobre los precios inflados arbitrariamente y esa sensación de convertirte en “carne de cañón” en cuanto pisas la calle. Temo que esos malos rollos me arruinarían el viaje. Tanto es así que estoy valorando seriamente renunciar a mis principios y contratar un viaje organizado. Creo que ahorraría tiempo y enfados.

  4. viajes en cruceros 25/06/2015 at 11:51 pm #

    Excelente artículo! Es facil poder identificarse como te sentiste en Egipto! El Mediterraneo es un lugar mágico digno de conocer.

  5. Micaela 24/05/2015 at 8:28 pm #

    Hola chicos! lei todos sus articulos sobre egito! es muy interesante y util para los que estamos por viajar! quería preguntarles si tenian los datos de la guia en español para poder contratarla ya que como dicen uds es un lugar que tiene mucha historia y estaria copado poder entender lo que se esta viendo!
    Un abrazo!

    • Laura 26/05/2015 at 8:18 pm #

      Hola Micaela, recordamos que la mujer se llamaba Mona, pero no tenemos los datos de ella. Vamos a preguntar en el hostel y te avisamos,de todas maneras, Luxor no es tan grande y no hay tantos guias que hablen español por lo que no deberia ser muy dificil encontrarla con el nombre.

  6. Lau 25/02/2015 at 5:20 pm #

    Hola chicos! Muy buena la info! estoy viajando en Abril… acá en Argentina, los de la embajada dicen que la visa tiene que hacerse acá si o si, y sale usd 35. Pero por lo visto allá no hay problema en hacerla y sale más barata, verdad?. Nosotros también hacemos Estambul – Cairo – Luxor por Egyptair… no se si la visa la tramitaremos en Cairo o Luxor?
    abrazo y gracias por toda la info compartida!

    • klando va de viaje 28/02/2015 at 4:33 am #

      Hola Lau!!
      La visa la tramitamos en Cairo, entre que bajas del avión y haces el tramite de migraciones, tenes que ir al puesto donde se cambia moneda y comprara la visa para ingresar. Con la estampilla que te dan vas directo a hacer el tramite de migraciones.
      un abrazo grande y que tengas un hermoso viaje!! 🙂

Deja un comentario