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Egipto: Cairo, el trajín de cumplir un sueño y conocer las pirámides

-Taxi!
-¿Dónde van?
-Vamos a esta dirección, somos 4 con estas mochilas, ¿le funciona el taxímetro?
-Sin medidor.
-¿Sin medidor? Entonces no, gracias.
-Ok, ok, con medidor. ¿Dónde vas?
-A esta dirección…
-Ah pero eso queda muy lejos.
-No, eso queda acá cerca porque lo estoy viendo en el mapa.
-Ah pero entonces es el otro lugar, 20 dólares.
-No, usted ponga el medidor y nos subimos.
-Bueno, suban.
El taxi arrancó en medio del caos de autos y personas en la ciudad de Cairo. Dos viajeros argentinos con sus padres, en medio de aquellas calles invadidas de humo y bocinas. Acabábamos de llegar después de 12 horas de viaje desde Luxor a Cairo en un colectivo hecho a medida de gente con piernas cortas. No es que los egipcios sean de estatura baja, pero todos entrábamos bastante ajustados en los asientos y cuando alguno se reclinaba el de atrás podía buscarte los piojos de lo cerca que quedaba tu cabeza de sus ojos. El autobús, ademas de parar en casi todas las ciudades, acompañó el viaje con canciones árabes religiosas (o eso parecían) a un volumen bien alto. Al llegar a las afueras de Cairo, lo primero que hice ni bien abrí la cortina del colectivo, fue buscar las pirámides. ¿Qué tan lejos de la ciudad podían llegar a estar? Ya no podía disimular mi ansiedad. Nos bajamos frente al edificio donde estaba ubicado el hostal. Bajamos los bolsos y le pagamos al señor taxista. El se quedó con la mano abierta y mirando lo que le dimos. Nos hizo señas como que lo que pagamos no era suficiente, entonces le señalamos el valor que indicaba el medidor y le mostramos lo que le dimos. Pero él, casi como ofendido, nos hizo señas para que saquemos más plata. Empezó una discusión que parecía que iba a tener un mal final, porque todos nos estábamos poniendo nerviosos. Pero finalmente, decidimos terminar la discusión de la mejor manera. Lo miramos a los ojos, nos llevamos la mano derecha al pecho, le dijimos “No, esto es lo que marca el medidor, no vamos a pagar más. Disculpe.” y como por arte de magia, el taxista se dió media vuelta y se fue. Ese gesto (el de ponerse la mano derecha en el pecho y levantar la mano izquierda en señal de negación) que aprendimos en nuestros primeros días en Luxor, nos salvaría de varias situaciones similares en el futuro. La traducción literal sería algo así como “no, sinceramente”.
1La idea de visitar Cairo era, obviamente, conocer las pirámides de Giza y el museo de la ciudad. Todo lo que se sumó después vino de la mano con una simple pregunta: ¿Cómo llegamos a las pirámides? Pero esto se lo contamos más adelante. La cuestión es que el señor recepcionista del edificio nos recibió con una sonrisa y sin preguntarnos, apretó el botón del ascensor que nos dejó en el piso donde estaba ubicado nuestro alojamiento. Nos bajamos en un pasillo largo y oscuro, revestido de madera, con una única ventana al final que daba a la ciudad y no más luz que la que entraba por esos vidrios. Tocamos timbre y un joven medio dormido nos preguntó qué necesitábamos y luego nos hizo entrar. Nos pidió la reserva y acto seguido nos hizo sentar en una diminuta habitación, o mejor dicho, una sala de espera donde se encontraba una pequeña niña sentada de rodillas mirando dibujitos animados. Todo nos hacía ver que estábamos en una casa de familia. El espacio en donde nos habían ubicado, tenía un gran ventanal hasta el piso con vista al río Nilo, un par de pipas de agua o Shishá alrededor y almohadones en el suelo. Nos dió la sensación de que la pared que nos separaba de los otros ambientes estaba muy cerca de la ventana que daba a la ciudad, y uno sentía una mezcla de claustrofobia, vértigo y calor al mismo tiempo. Allí nos quedamos esperando, sentados, lejos de la ventana, durante una hora junto a la niña que nos hablaba en árabe. Luego de una prolongada espera, el encargado nos avisó que no tenía habitaciones disponibles para nosotros en aquel lugar, parece que habían tenido un problema en el sistema de reservas. Sin embargo tenían un amigo que nos podía alojar en otro hostal cercano – “muy cercano” dijo. Todavía no habíamos estado ni medio día en Cairo y ya habíamos renegado con el taxista, con el recepcionista del hostal y ahora, se presentaría una nueva situación. Llegamos al otro hostal después de caminar 30 minutos sin intentar perdernos. En el camino, nunca faltaron los que con cara de “Hola soy un ciudadano buena onda” nos ofrecían cambio de moneda, tours, hotel, transporte, etc. En la recepción del segundo hotel, nos recibieron muy contentos, nos asignaron una habitación y nos dicen que el precio de los cuartos costaban solo el doble que el anterior. – Me parece que no nos entendieron. – les dije. – Yo reservé por un precio y me dicen que no tienen más lugar. Me mandan para acá porque supuestamente es el amigo o el mismo dueño o que se yo y me dicen que el precio es el doble?. – Si señor. – Bueno señor, entonces, usted va a tener que buscarse a otros clientes, porque nosotros nos vamos. El recepcionista se volvió loco cuando dijimos eso. En medio de las discusiones, nos terminó haciendo precio y dándonos 2 habitaciones: una doble y una séxtuple en otro piso diferente. El señor quería hacernos pagar por aquella séxtuple completa, aunque al final renunció al pedido al recibir como respuesta… “No te lo explicamos antes?”.
Queremos ir a visitar las pirámides hoy, ¿cuánto nos sale un taxi?, pregunté ingenuamente…
Cuando hoy recuerdo aquella escena, me digo a mi mismo… Virgen! ¿no aprendiste nada en los últimos 2 años viajando? Estas en Egipto, uno de los países donde nació el comercio, el vendedor, el regateo, el mercado y vos, ingenuo, vas a regalarte de esa manera. Es uno de esos momentos en los que actuamos por inercia y cuando terminamos de hacerlo nos arrepentimos de haber cometido tal error. Y así empezó la historia: Al recepcionista, ante tal pregunta, le brillaron los ojitos. Se convirtieron poco a poco en dólares y una sonrisa a la que le faltaban los dientes de oro. Nos empezó a decir que la visita por nuestra cuenta sería muy complicada, hay mucha gente que intenta estafarte todo el tiempo. Es muy difícil llegar por tu cuenta. Además, intentó convencernos diciendo que íbamos a perdernos de visitar muchos otros lugares con mucha historia, muy importantes en aquella visita, etc, etc, etc. En realidad, no nos mintió tanto, pero tampoco es que si no visitábamos esos otros lugares, no cumplíamos nuestro sueño. Ya estábamos en Egipto, ya estábamos a minutos de las pirámides, sin embargo, todo parecía tan complicado.

12Por otro lado, veníamos de tener una muy buena experiencia con un guía turística en español en Luxor y nos dimos cuenta que no sería una mala idea volver hacer algo parecido en Cairo. Lo que no percatamos es que ya no estábamos en Luxor, en aquella antigua ciudad del interior de Egipto, llena de campesinos y gente no tan corrupta. Estábamos en Cairo y como en toda metrópolis, el “curro” o negocio con los turistas está a la orden del día. Lo que nos ofrecieron era: un auto con aire acondicionado para nosotros cuatro por todo el día que nos llevaría a ver 6 pirámides: La pirámide de Giza, la pirámide roja de Snofru, la pirámide de Dahsur y la pirámide escalonada de Saqqara (precios al final de la nota). De paso, si nos quedaba tiempo podríamos ir a otros lugares e inclusive nos llevaría a la estación terminal a comprar nuestro pasaje para el siguiente destino: Dahab. Aceptamos, contentos y felices de tener todo organizado. Esa tarde, salimos a caminar en dirección al museo arqueológico de Cairo, a unas pocas cuadras del hotel donde parábamos. Casi llegando a la puerta, un “estudiante de idioma” se nos acercó de manera muy natural como si fuera un ciudadano pasando por allí. Nos informó que el museo estaba cerrado hasta las 4pm y que nos convenía esperar. Se despidió muy amable, dio media vuelta y se fue. En dudas, decidimos ponernos a la sombra del pleno verano egipcio y discutir la situación. Desde allí se veía la puerta del museo tapada de camiones militares, soldados armados y gente saliendo. Aquella imagen nos confundió, nos hizo pensar que lo que dijo aquella  persona podía ser verdad. Pero todo se aclaró unos minutos después cuando este personaje apareció nuevamente. Mientras intentábamos cruzar la calle, se nos paró al lado, nos saludó como si fuera casualidad volver a encontrarnos y nos indicó que si queríamos hacer tiempo para visitar el museo, podía llevarnos al restaurante de su amigo y contarnos un poco más de la ciudad. Aquella actitud reveló la verdadera intención: quería vendernos algo. Lo ignoramos con mala cara y decidimos cruzar la calle en dirección al museo. Tardamos 10 minutos para hacerlo. El tráfico era insoportable. El vendedor nos seguía hablando. Los autos no dejaban lugar para pasar ni tampoco lugar a sonido alguno de tantos bocinazos. Las motos pasaban esquivando autos entre medio y era casi imposible cruzar. Nos tomamos de la mano y en cadena fuimos poniendo delante de los autos para cruzar la avenida. Después de tantos impedimentos, corrimos de un lado al otro y nos metimos entre medio de tanques de guerra y soldados que cubrían la entrada del museo. Sinceramente, esperábamos encontrarnos con un majestuoso lugar lleno de antigüedades. Bueno las antigüedades estaban, pero lo de majestuoso lo dejamos para el Shawarma que nos sirvieron en el restaurante a una cuadra del hotel. El museo es un edificio grande, viejo, con rótulos e información antigua y sin un verdadero cuidado de las muestras. Todas las antigüedades y muchas de las momias poco importantes se encuentran expuestas al calor, como así también los accesorios de las momias, las piezas de cuero, de madera, ataúdes, utensilios y piezas de gran valor comercial. Niños corriendo y escondiéndose dentro de los sarcófagos. Gente sacando fotos con flash a frescos. Esculturas expuestas al tacto de cualquier persona que se encuentra allí. Por ahí escuchamos algún guardia que dijo… “No se puede tocar eso!”, pero fue solo uno porque se había despertado de la siesta y parecía que estaba soñando.
Al día siguiente, el taxista que contratamos nos convocó en el hostal a las 9am. Pero llegó a las 11am. “Problemas de tráfico” – se justificó, pero entendimos luego que todos los relojes, salvo los nuestros, parecen estar atrasados en todo Egipto. No hace falta que te describa a lo García Márquez cómo estaba la calle a esa hora, un despejado día de verano en el Cairo, ¿o sí? Imaginate el desierto de Sahara. Ahora ponele edificios. Ahora agregale largas colas de autos humeando en cada calle que pasas. Cada uno de esos autos, tocando bocina. Si es poco, agregale el doble del número de autos pero en personas caminando por la calle, vendedores, puestos de shawarmas improvisados, parrillitas, la mezquita que sonaba, los parlantes de las mezquitas que retumbaba el AZAN diario (oración musulmana), las bocinas de nuevo, el pitido del policía de la esquina… Todo eso era el Cairo aquel día a la mañana. Creímos que India era difícil, pero recordamos que siempre puede haber algo más intenso. Sí señor, “Bienvenidos a Cairo!”, nos decía el chofer. La buena noticia fue que el auto que nos vino a buscar era impecable. Aire acondicionado, asientos de cuero, pinito con olor a bosques salvajes y un conductor que hablaba perfecto inglés iba describiendo cada punto importante que cruzábamos. La verdad es que sentíamos que habíamos pagado muy poco por aquello y nos asustaba pensar en la idea de cuánto en realidad nos costaría. 1110
Ordenados de manera cronológica, visitamos los siguientes lugares:
La pirámide roja de Snofru (Red Pyramid – En árabe: El-haram el-watwat): fue la primera pirámide que vimos, la primer y única pirámide que escalamos y entramos. Cuando nos bajamos del auto y la vimos ahí, solitaria, con semejante desierto de fondo, sin turistas alrededor, nos sentimos maravillados. Se nos cayó alguna que otra lágrima pensando en que después de tanto camino recorrido, tanto vivido, al fin estábamos ahí, casi tocándola. 89Y eso que no era la de Keops!! Esta pirámide se encuentra a 40 km al sur de Cairo, posee un color rojizo debido a las piedras calizas rojizas que la componen. Es posible bajar unos 28 metros por un pequeño túnel con escaleras que te lleva a la cámara funeraria donde se encontraba el sarcófago. Se puede sentir el olor a amoníaco y ver las capas de piedra que componen el sarcófago. ¿La sensación? Inexplicable, especialmente si es la primera vez en tu vida que vez y entras a una pirámide.  Lo más cómico del ingreso a la pirámide, fue encontrarse dentro de ella a solo un turista, y ¿adivinen qué? Era un argentino.

Pirámide romboidal de Dashur (Bent Pyramid – En árabe: Il-Haram Il-Munhani): Una pirámide con una forma romboidal, según se cree, se llegó a ese diseño por error. Lamentablemente la vimos de lejos porque para llegar al predio te cobraban una entrada, con la cual, solo te permitía verla un poco más cerca pero por deterioro no era posible acercarse hasta la pirámide.
dashur2

La pirámide escalonada de Saqqara (En árabe: El-Haram el-Mudarrag): Sería una de las pirámides más antiguas en construirse. Lamentablemente solo pudimos verla desde atrás de las palmeras.
piramide saqara

Pirámide de Giza, por si fuera poco las visitamos dos veces: Con y Sin guía
¿Algo que explicar sobre esto? ¿Nunca viste una foto de ellas no? (sarcasmo…)7
El complejo es gigante y se necesita de más de 3 horas para poder recorrerlo. Los vendedores de visitas guiadas, los que intentan alquilarte camellos, caballos, etc., van a decirte que ir por tu cuenta es muy peligroso. Todo depende de cuánto te dejes persuadir y de cuanta atención prestes.
Visitar las pirámides con guía
Durante el recorrido con el chófer, nos acercamos en auto por unas calles angostas y sospechosas. Seguimos hasta llegar a un lugar donde estaba lleno de camellos y gente amontonada. El chófer, sin siquiera preguntarnos, nos llevó a una tienda y nos dijo que ahí tenía un amigo que nos podía ofrecer un muy buen tour para visitar las pirámides. Nosotros no queríamos un tour ni nunca habíamos preguntado por uno. Nosotros queríamos ir a la entrada del complejo y entrar como cualquier otra persona. Pero el insistió y nos dijo que la oferta era irrechazable. Además podríamos asearnos, tomar un té egipcio y probar algunos perfumes. Y así fue como caímos, como vírgenes, en el pozo del mercado egipcio. El local era una cueva. Adentro estaba rodeado de estanterías de vidrio con espejos y sobre ellas cientos de frascos y botellas de perfumes de colores. El negocio era alargado y angosto, oscuro y con ventiladores en el techo. Desde la puerta de entrada hasta el fondo, había un sillón de cuero negro con mesas frente a él donde había grupos de turistas sentados, con un vendedor frente a ellos. Algunos elegían perfumes, otros discutían el tour que iban a tomar y otros, como nosotros, no teníamos idea que hacíamos allí. Se nos acercó uno de los vendedores junto con nuestro conductor. Este último nos explicó que nos iban a dar una oferta y que si queríamos podíamos negociar el precio tanto como nosotros quisiéramos. No hacía falta esta última aclaración.  Estuvimos casi 30 minutos negociando. Nos traían té, nos pedían que no digamos los precios en alto porque mientras nosotros negociábamos nuestro precio había otros turistas que casi ni lo negociaban. De $200 dólares lo bajamos a la mitad. Pero nos seguía pareciendo caro porque nosotros teníamos que hacernos cargo de las entradas. Seguimos regateando hasta que nos dijeron que ya no podían bajarse más que eso. No les creímos, insistimos y no aceptaron. Entonces ofendidos, nos levantamos y nos fuimos. Nuestro conductor no podía creer que estaba perdiendo su negocio. No aceptaba llevarnos a la entrada por cuenta propia. El tenía un interés particular en que nos subiéramos a un camello para ver las pirámides. Nos subimos al auto y empezamos a dirigirnos a la calle que nos llevaba a la entrada, pero el conductor paró nuevamente y nos preguntó:
-¿Cuánto están dispuestos a pagar?
– ¿Ahora? 20 dólares máximos con entradas incluidas.
Imposible, sean lógicos, la entrada cuesta 20 dólares, más el permiso para la cámara. ¿Tienen descuento de estudiante?
– Si.
– Ah! Hubiésemos empezado por ahí entonces!
Nos aceptó el trato. Pagamos 20 dólares cada uno con entradas incluidas. Un paseo de 3 horas en caballos y camellos con guía incluido. Lo de guía, era un decir. Lo único que hizo fue acompañarnos, contarnos mentiras, hablar de todas las esposas que tenía, insistirnos constantemente con sacarnos fotos y al último, obviamente como todos en Egipto, quería propina. Y por más que juntamos unos dólares para darle, el seguía insistiendo y tratándonos de ratas por no darle más. El paseo no tuvo nada de extraño como para que uno pague ese dinero, salvo que recorrés todo mucho mas rápido. El tiempo para ellos tiene un precio y si queremos extendernos en nuestra visita no podemos. El guía estuvo buscándonos todo el tiempo y no nos dejaba separarnos en el predio. Por esta razón, nos  quedamos con ganas de volver. La mañana siguiente, con el sol en el lado opuesto, decidimos darle revancha, volver  a las pirámides por nuestra cuenta y en el camino tener una historia diferente.
Al regreso de nuestro recorrido, nuestro amigo chófer no estaba de buen humor. Emprendimos camino de regreso al hotel y al llegar, se quedó sentado en la recepción esperando que le demos su propina. Así es Egipto, cada paso que das como turista, cada “favor” que recibís tiene que ser recompensado con una propina, en efectivo y si es posible en Dólar o Euro. Te voy a contar parte de nuestra historia por el Cairo para que te imagines mejor como son las cosas:

Subirse a un taxi en Egipto
¿Alguna vez fuiste a un parque de diversiones? ¿ Te subiste a los autitos chocadores o a esos juegos tridimensionales donde sentís que vas a chocar en cualquier momento?.  Ah!! Quizás seas de nuestra generación y usaste el Family Game de algún amigo? O quizás seas más moderno y jugas a la “PlayStation”. Ok. Bienvenidos a subirse a un taxi en Egipto, pónganse los cinturones de seguridad y cierren los ojos porque la aventura comenzó. De verdad creo que deberían hacer videojuegos con este tipo de situaciones que nos preparen previamente a lo que esta experiencia puede ser. Regla N°1: No hay mano ni contramano. Regla N°2: no uses nunca tus espejos. Regla N° 3: Mantené apretada la bocina. Regla N°4: apretá el acelerador a fondo. Regla N°5: Fumate un pucho, llama a tu familia y mirá para el costado. Si sos pasajero: Comprate pañales!
6Visita las pirámides por cuenta propia
A la mañana siguiente salimos por nuestra segunda visita a las pirámides. Arrancamos del hotel a las 7:00 am, bien temprano para que no nos agarre el calor. Nos habían indicado que unos colectivos pequeños nos dejarían cerca del predio de las pirámides. Esta vez no queríamos ningún tour. Fuimos hasta la estación de buses locales y después de varias vueltas encontramos el bus. Una pequeña y antigua furgoneta blanca media destartalada, con asientos de piel sintética. Hermoso para un día de 40°C. Un pequeño detalle a tener en cuenta, en Egipto, los buses privados compartidos no empieza sus recorridos hasta que no están llenos. Así que estuvimos esperando que el colectivo se llene aproximadamente media hora bajo el sol junto a otras 3 personas, pero nunca sucedió. Nos bajamos y paramos un taxi. El taxista no hablaba una palabra en inglés, pero nos entendió cuando le dijimos “Il-haram” que significa “pirámide” en árabe. Le pedimos que active el taxímetro y que eso le pagaríamos. Y el señor nos hizo seña que no había problema. No podíamos creerlo. Prendió el aire acondicionado y después de media hora de viaje, tranquilos y sin locuras, en el pesado transito de El Cairo, llegamos a la zona desde la cual se podían ver las pirámides. Cientos, pero sin mentir, cientos de personas casi cortaban la calle tratando de arremeterse sobre los taxis, buses y autos particulares que llevaban turistas. Nos quedamos con la boca abierta al ver semejante desorden. Todavía estábamos lejos de las pirámides, y los vendedores estaban desesperados a la caza de turistas. Algunos se acercaron al taxista y le hablaban en árabe, le gritaban, no lo querían dejar pasar. El taxista no les hizo caso y siguió adelante. Casi llegando a la entrada del predio, varios policías controlaban los autos a la entrada. De repente una persona se subió a nuestro auto sin avisar y empezó a hablarle al taxista. Le indicó que siga y el taxista, nos miró por el espejo retrovisor, como esperando una respuesta por parte nuestra. Decidimos preguntarle a esta persona qué hacía allí y nos indicó que era guía. En ese preciso instante empezamos a pedirle que se baje del auto inmediatamente y acto seguido a tuvimos que empezar a gritarle porque no quería hacerlo. Tuvimos que gritarle varias veces, enojarnos y pedirle al taxista que pare. Luego de una mirada amenazadora, el guía forzoso se bajó ofendido y el taxista, nos agradeció por haber actuado. Pasamos el control policial, el taxista nos muestra la hora y nos indica que nos va a esperar por 3 o 4 horas. – Y… cuánto? Haciéndole señas de plata. Nos dice 220 LE. ¿Por 150LE arreglamos?  Accedió. Sabíamos que estábamos pagando de más, pero encontrar alguien honesto en aquel lugar iba a ser más caro todavía.
Una vez que estamos en el estacionamiento, el ingreso principal al predio de las pirámides es muy fácil de encontrar y de acceder. Lo difícil es llegar ahí caminando. Nos bajamos y tres “policías” se nos acercaron. Con credenciales, vestidos de blanco y con boinas nos dijeron que no podíamos entrar sin guía. Lo ignoramos, nos pareció una estupidez y supusimos que era un timo. Hicimos 10 metros más y se nos acerca otro personaje diciendo que el transporte dentro del parque es muy difícil y que vamos a requerir de sus servicios. También lo ignoramos. Otro nos quería cobrar por el estacionamiento del taxi. También ignorado. Así llegamos a la ventanilla de entrada, compramos nuestro ticket y ya estábamos dentro del predio. Por segunda vez en las pirámides, otra vista, otro horario, otra vivencia diferente. Pero… ¿Creíste que los vendedores terminarían ahí? No señor. Una vez que pasamos la puerta de entrada es donde están los verdaderos vendedores. Te persiguen ofreciéndote el paseo en camellito, en caballito, foto con las pirámides, explicaciones históricas en todos los idiomas, venta de turbantes, las remeras, souvenires etc., etc. Si bien recorrimos cada una de las pirámides en su alrededor, fue difícil escapar de ellos. El que más nos llamó la atención fue un vendedor de gaseosas que se acercó, destapó una gaseosa y nos la dió. Lo miramos y le dijimos “no, gracias” (llevando la mano derecha al pecho) entonces el señor la volvió a tapar y la puso en la caja. Como si nada hubiese sucedido, destapó otra y nos lo ofreció de nuevo. Pero más allá de todos los vendedores y las situaciones de intento de estafa, no sufrimos de robos ni situaciones en que nos sentimos verdaderamente amenazados.4El predio es posible recorrerlo completo a pié, aunque si alquilamos alguno de los dispositivos eléctricos es mejor y más rápido. El agotador sol de las 12 del mediodía del verano egipcio casi nos derritó y en las 3 horas que estuvimos, alcanzamos a recorrer casi todo el lugar, así que decidimos que era un buen momento para tomarnos el taxi de vuelta a nuestro hospedaje en medio del centro del Cairo.

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¿El contexto de las pirámides?
Antes y después de nuestro recorrido a las pirámides, escuchamos en boca de muchos la desilusión al llegar y encontrar en qué contexto se encuentran las ruinas. Para muchos levantar la cabeza y ver que alrededor hay una ciudad y que la gente sigue con su vida habitual rompe con la mística que muchos proyectan en sus cabezas. Parte de la responsabilidad de esta desilusión son las imágenes que nos venden las empresas  y también los documentales en televisión, ya que estos solo muestran una cara del paisaje. Pero es la realidad  y hay que aceptarla. En nuestra opinión, el contexto también nos ayuda a proyectar el pasado y tampoco queda tan mal en aquel lugar.23

Precios y referencias:
Hostel: Meramees hotel – 14 usd / base doble con aire acondicionado.
Taxi local a las pirámides: 19 usd – Espera de 3 horas.
Entrada a las pirámides de Giza: General 20.50 usd por pers. / 50% descuento con carnet de estudiante.
Entrada a la pirámide Roja: 6 usd / 50% descuento con carnet de estudiante.
Tour en caballo/camello por pirámides: 10usd por pers / Sin entradas incluidas / 3-4 horas.
Pasajes en bus Cairo – Dahab: 14.50 usd por pers.
Precio de Taxi-Tour por 6 pirámides: 50 usd – base por 4 personas – Aire acondicionado
Precio entrada al Museo: 5 usd
Precio comida promedio: 10usd – base doble.


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23 Responses to Egipto: Cairo, el trajín de cumplir un sueño y conocer las pirámides

  1. Cynthia 11/05/2017 at 1:18 pm #

    Qué anécdota! Sentí miedo y desesperación a cada palabra jaja, exagero? Justo estoy planeando mi viaje a Egipto. Sentí tu crónica muy caótica, en verdad es así? Sí bien entendí, entonces no hay que aceptar tratos de comerciantes en las calles? Es mejor viajar sin guía? Subir a un taxi a menos de que sea indispensable? Gracias!!

    • Alvaro Fiore 19/06/2017 at 11:41 am #

      Hola Cynthia! A mi parecer Cairo es caótica y eso le da ese gusto agri-dulce. Hay que estar atento pero relajado, el un caos disfrutable pero no te dejes llevar por él, mantenete siempre como observadora. La verdad es que nosotros evitamos los tratos con los comerciantes de la calle, especialmente aquellos que aparecen de la nada misma y no tienen un local comercial. Viajar con guía puede ayudar bastante, pero te va a mantener dentro de los carriles del turista y no deja que esa magia del viaje suceda. Lo del taxi es totalmente relativo, podes pedir un taxi desde el mismo hotel y el tipo puede que sea un cargoso o te puede pasar como a mí, que me subí a un taxi en la calle y el tipo fue un maestro que nos cobró lo que correspodía y hasta nos esperó en la entrada de las pirámides. Es necesario confiar, pero tampoco regalarse!
      Un abrazo grande!

  2. Lorena 23/04/2016 at 9:47 pm #

    Hola Laura, queremos ir el otro mes, pero andamos indecisos con un poco de miedo por todas las noticias que llegan, queremos ir en tour ya que creemos que es mas seguro, tu sabes si hay mucha diferencia en contratar un tour por web o es mejor llegar y hacerlo directamente.
    Gracias!

    • Laura 12/09/2016 at 1:07 pm #

      Hola Lorena! la diferencia es que puedes pelear el precio personalmente y conseguir descuento!
      un abrazo grande.

  3. Lola 18/04/2016 at 12:06 am #

    Excelente! como me rei! Principalmente con la comparación de India (estuve el año pasado) y que el único turista que encontraron dentro de la pirámide era argentino. Estare por alli en breve…..consulta: al resto de las pirámides se puede entrar? Gracias! Los seguiré leyendo

  4. Lola 18/04/2016 at 12:05 am #

    Excelente! como me rei! Principalmente con la comparación de India (estuve el año pasado) y que el único turista que encontraron dentro de la pirámide era argentino. Estre por alli en breve…..consulta: al resto de las pirámides se puede entrar? Gracias! Los seguiré leyendo

    • Laura 12/09/2016 at 1:06 pm #

      Hola Lola!! solo a algunas piramides. muchas gracias y un abrazo grande!

  5. MANFREDO 25/09/2015 at 3:03 pm #

    Hola a todos. En un mes pienso viajar a emiratos arabes unidos y tenemos una escala de 10 hrs en egipto. Creen ustedes que es tiempo suficiente para salir del aeropuerto del cairo y viajar en taxi hacia las piramides de Giza y la esfinge? les agradezco su apoyo, en realidad es primera vez que viajo a un pais en ese continente.

    saludos desde Guatemala

    • Laura 28/09/2015 at 6:09 am #

      Hola Manfredo! ¡Qué lindo recibir visitas de Guatemala! Mira la verdad es que en 10hrs es posible hacer lo que queres siempre y cuando no necesites una visa para salir, etc. Tené en cuenta que Cairo es caos, por ende se demora bastante para ir camino a las pirámides y si ademas le sumas el tiempo que tardas para salir del aeropuerto, puede que sea un poco ajustado. De todas maneras yo creo que deberías lograrlo, si no tienes problema de presupuesto.
      Muchas gracias por tu comentario y muy buen viaje!

  6. Carlos Oblitas 03/07/2015 at 8:01 pm #

    Muchas gracias por compartir esta experiencia y es de mucha ayuda para ir preparado física y mentalmente. Yo voy a estar durante la segunda semana de mayo del 2016. ¿Cuantos días se quedaron en El Cairo? ¿Los lugares para comer suelen aceptar tarjeta de crédito? ¿Hay agencias de turismo que acepten tarjeta de crédito? Voy a viajar sólo a pesar de que los vendedores son “densos” y difíciles de ahuyentar, es relativamente seguro el lugar? Muchas gracias!!

    • Laura 10/07/2015 at 12:04 pm #

      Carlos, gracias por escribirnos. En el cairo nos quedamos 3 días. El Cairo, al contrario de lo que muchos piensan, no es una ciudad poco avanzada. Podes encontrar desde hoteles 5 estrellas hasta puestos en la calle. Por lo que, tarjeta de credito siempre serán recibidas, pero los precios de los lugares en los que podes pagar con tarjeta no son iguales a ls de los puestos callejeros. El lugar es seguro, comosiempre, dependiendo donde te metas. Es una capital, una ciudad enorme y muy alborotada, pero si te manejas con cautela tal como lo hacemos en Argentina no vas a tener problema.
      Saludos y buen viaje!

  7. Amneris 21/04/2015 at 10:58 am #

    Hermoso relato…queda todo agendado para cuando, espero, pueda ir a ese país de mis sueños…Me encantó la foto del papá de Álvaro, juro que po un destello de segundo creí que era él en el futuro!!!! 🙂 Besotes!!!!

    • Laura 03/05/2015 at 9:18 pm #

      Alta compañera de viaje Amnerrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrissssssssssssss!!! te extrañamos!!

  8. mila 20/04/2015 at 2:17 am #

    Gran relato! vivimos algo tan parecido en nuestro viaje a India; viajo en julio de este año a egipto, espero poder disfrutar de todos los momentos sin que estas cosas lo afecten!

  9. ANA 21/03/2015 at 8:57 pm #

    que lindo todo dan ganas de estar allí, chicos los felicito!!!

  10. flor 11/03/2015 at 4:07 pm #

    Es feo sentir que quieran sacar provecho todo el tiempo. Qué paciencia que tuvieron!!!!
    Gracias por compartir su experiencia y la referencia de precios =)

    • klando va de viaje 13/03/2015 at 1:28 am #

      Hola Flor!!
      Como estas? Es verdad, una vez que les sacas la ficha empieza a ser como un juego y divertido, pero al principio queres matar a todos! jajajja
      Muchas gracias por acompañarnos! un abrazo grande!

  11. Nati Bainotti | Mi vida en una mochila 11/03/2015 at 2:28 pm #

    Todo todo me hace acordar a cuando estuve allá hace 4 años. Por momento pienso cómo pude aguantarme todo eso sola; creo que la ingenuidad del primer viaje hacía todo más fácil jajajja ¡Besos! ¿Por dónde andan ahora?

    • klando va de viaje 12/03/2015 at 12:51 am #

      Hola Nati! Como estas? Hablamos con vos antes de ir te acordas? Gracias a los consejos que nos distes fuimos mucho mas tranquilos.
      Creemos que la ingenuidad de los primeros viajes es el motor que nos hacen enfrentar con magia situaciones nuevas. Ahora estamos en Australia, específicamente en un pueblito llamado Goomalling, al oeste. Un abrazo grande!!! 🙂

  12. Flor |Ruta del mate 10/03/2015 at 4:45 pm #

    Ay por diosss… qué de cosas!!! Me lo lei toddy y con un angustia y ganas de matar a mas de uno…no se qué voy a hacer el dia que lo visite… estas cosas me sacan de ls casillas!!!jajaja pero a sueño cumplido no se le miran los dientes 😉 besos

    • Laura 13/03/2015 at 1:41 am #

      Hola Flor!!!
      jajajja siiiii los queres matar! ademas son buenísimo vendiendo y “chamullando”, es mas difícil que en India en nuestra opinión, en India nos costaba menos darnos cuenta cuando mentían. En fin, es lo lindo de viajar, no? Un beso grannde!!!

  13. nahuel 09/03/2015 at 9:15 am #

    Que bueba historia y muy buenos datos.
    gracias y espero su proxima historia.

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