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India, puertas adentro de una familia tradicional.

Que difícil me resulta imaginar una visita a Machu Picchu sin ver esos rostros peruanos curtidos por el sol ofreciendo souvenirs a la salida. Tampoco puedo proyectar el Taj Mahal sin una multitud de indios queriéndose sacar una foto, gritos, risas y abrazos. O crear una idea de mi propio país sin un asado en familia,  sin compartir unos mates o ver a mis amigos hablar de fútbol. Creo profundamente que las personas no hacen al lugar, pero lo complementan. Cada tanto, me gusta cerrar los ojos e intentar imaginar el mundo sin gente. Como esas películas de zombies donde todo está destruido, detenido, congelado. Solo yo caminando por ahí, esquivando basura y mirando a la gente congelada en sus actos. Sin ruidos, sin bocinas, sin aromas de comida, sin vendedores, sin un grito de gol que salga de algún bar. Me imagino caminando por las calles de La Boca un domingo por la tarde, vacío, donde se escucha solo el ruido del viento y el crujido de las hojas en el piso que, al pisarlas, suenan casi como una multitud de personas gritando dentro de la Bombonera (estadio de Boca Juniors). Pero no están ahí, son solo hojas. En realidad, por más que intente imaginar esa situación y lo escriba, siempre aparece la imagen fantasmagórica de algún personaje. Siempre aparece esa historia con pies caminando por la calle, saludándome, comprando algo o simplemente sentada en la puerta de la casa. Mi cabeza es pura imaginación, entonces paso de ver el mundo vacío a un mundo con miles de historias caminando. –  ¡Mira allá va el que de chico le decían burro en la escuela!  ¡Mira allá va el que se rompió el diente jugando y allá está el que jugaba a la pelota conmigo?  ¡Uh ahí viene el que se ganó la lotería! .
Y casi que me animo a decir que el mundo no parece diferente si en cambio de mirar cuerpos andando, solo viéramos historias. Castas en India
Y así es como conocí esta historia que voy a contar. La historia de una familia tradicional que en algún pueblito perdido en el medio de la provincia de Karnataka, India, me abrieron la puerta de su intimidad y me permitieron comprender un poco más de su cultura. Hoy ese pueblo no existiría en mi memoria si no hubiese conocido esta historia.
El 75% de la población de la India, es de religión hindú. Muchos de ellos, siguen el modelo de esta clásica familia: Padre, Madre, dos hijos varones y una hija mujer. El hijo mayor casado, esperando a su primer hijo. El hijo menor terminando los estudios y pensando en el casamiento y su futuro trabajo. La hija del medio casada con alguien de su misma casta, tratando de traer su primer hijo al mundo. La madre, ama de casa e instructora de su nuera, acompaña desde el día de su casamiento a su marido, un hombre en con una sonrisa muy amigable que se encuentra en búsqueda de una vida espiritual. Todos conviven en una misma casa que además sirve de alojamiento para aquellos que se acercan a este pueblo sagrado, pero poco recordado por el mundo.mujeres hinduIndia niñosNi bien nos conocimos, la relación fue un poco distante. Yo era para ellos un extranjero que quería alquilar una habitación en su alojamiento preparado solo para familias indias. Ellos, una familia tradicional y muy conservadora, tenían que alojar a un turista que llegó sin previo aviso. Sonrisas, saludo, precio, habitación, candado y chau. Por la noche una escena similar: sonrisa, cena, saludo y chau. Pero si alguna vez pasamos tiempo con algún indio tradicional sabemos que la intriga los supera. Así como la billetera mata galán en occidente, la intriga mata extranjero en la India.
“…Un extranjero llega al pueblo sabiendo que allí existía un lugar donde alojarse. Además no indica cuantos días piensa quedarse. Todos los días se levanta y se pone a leer, luego se retira con un pequeño termo bajo su brazo al puesto de chai (té tradicional) más cercano el cual toma en un rato, pide  llenar su termo de agua y se pone a tomar una bebida que lleva pasto con una bombilla plateada. Luego, vuelve masticando un chili, se vuelve a sentar en el living, toma chai  nuevamente y se pone a leer. Por la tarde sale a pasear con un pequeño bolso, vuelve por la noche, pide su cena, se sienta frente a una computadora y saca de su bolsito una cámara de fotográfica,  se pone a revisar sus fotos y a escribir hasta altas horas de la noche. Al otro día lo mismo. ¿Qué hace?” . Eso fue lo que el hijo mayor me dijo que pensó varios días después de haberme conocido.
Las charlas fueron dándose solas y eso nos permitió conocernos mejor con la familia. Poco a poco, las sonrisas que antes decían “¡sos turista!” ahora parecían más sinceras y me animaban a sentarme con ellos en el hall de entrada de la casa, como hace la mayoría de la gente en este pueblo cuando cae la tarde.
Este lugar es uno de los más sagrados de India” – me comenta el hijo menor y luego me dice – Ustedes comen carne de vaca ¿no? – a lo que respondo que sí, sin mucha alternativa. – ¿Y no te da asco? – Me vuelve a preguntar con el ceño fruncido – Bueno, no todos comemos carne, pero una gran mayoría lo hace y no nos da asco. En Argentina tenemos más vacas que habitantes. – y aprovecho a preguntar – ¿Alguna vez probaste carne de vaca?– a lo que obviamente me respondió que no y agregó – Pero la gente de allá al fondo si lo hace aunque esté prohibido por ley – haciendo alusión al barrio musulmán al final del pueblo.
Los días pasan y seguimos teniendo tardes como estas en las que solo nos sentábamos a conversar sobre temas interesantes para la cultura india: La familia, los negocios, las películas de Bollywood y el cricket.
– ¿Tenes hijos? – Me pregunta al ver mi foto con Laura en el Facebook
– No – le respondo.
– Y ¿Por qué no? Ya estás en buen momento.
– Porque es difícil viajar con niños – le respondo.
Es que quizás te equivocaste y en cambio de viajar este era el momento de tener hijos. Uno tiene que aprovechar de joven a tener hijos, porque después no se puede. – agregó y luego dió vuelta su cara y se quedó mirando a un grupo de niños que pasaba.

Casamiento hindu

Me quedé pensando en ese “…porque después no se puede”. Varios días pensé en que podía significar, pero no encontré la respuesta. Así es que decidí volver a él y preguntarle…
-¿A qué te referiste con que después no se puede tener hijos?
Y ahí comenzó la primera revelación sobre la familia. Resulta que su familia está pasando una crisis muy importante. Me contó que su hermana, quien se había casado hace casi 2 años, todavía no había podido quedar embarazada. Para los hindúes, luego de 1 año de matrimonio, ya es hora de traer un hijo al mundo. A pesar de las oraciones dedicadas en el templo, las visitas a diferentes ciudades sagradas, las ofrendas y la vela prendida durante todo el día, todavía no había podido concebir un niño.  – ¿y qué pasa si no puede tener un hijo? – pregunté curioso, y el movió la cabeza de lado a lado como y gesto de reprobación, pero no contestó.
Uno de esos días en los que tanto conversamos, le pregunté si en el pueblo la gente seguía respetando el sistema de castas. –¡ Claro! – me respondió admirado- es muy importante en nuestra sociedad. Entonces empecé a interiorizarme más sobre el tema  y hacer más preguntas.
El me comentó que su familia pertenecía a los Brahmanes (casta superior) y que era muy difícil para él conseguir un trabajo y novia en aquella aldea en la cual vivía, porque la mayoría de las familias eran de la casta de comerciantes y trabajadores. Por otro lado, su vecino que tenía un puesto de comida, en algún momento había sido de la casta de Brahmanes pero se enamoró de una mujer de casta inferior. Este señor al cual la pasión le ganó a la razón se casó con ella. A consecuencia debieron abandonar su pueblo y comenzar de nuevo sus vidas en algun lugar lejano de las tierras que lo vieron nacer y crecer. Al contarme esto, lo hacía en voz baja, no sea cosa que alguien se entere que sabemos demasiado o que se siga corriendo el chisme.

El sistema de Castas y su verdadero origen.

Antes de la invasión de los Arios en la India (1500 A.C.), existía una tradición religiosa que se la conocía como Sanātana Dharma (religión eterna) o Védica, basada en antiguas escrituras (Vedas) pertenecientes a la civilización con el nombre de Drávidas. Ellos creían en una Madre creadora (Kali), un rey de dioses (Indra) y en otra gran cantidad de dioses relacionados básicamente con la naturaleza y los astros. Los arios trajeron consigo la creencia del Brahmanismo: la existencia de un Dios creador de dioses, las criaturas, la vida y todo lo que existe llamado Brahma. El Brahmanismo junto con la antigua religión védica, forman lo que conocemos como Hinduísmo.
Con el Brahmanismo, llegaron los Brahmanes o sacerdotes, quienes para organizar a la sociedad por medio de la religión establecieron un sistema de castas llamado Varnasrama, en el cual se clasifican a las personas dentro de cuatro grupos según su Karma (actos) o sus Gunas (dones):
Brahmanes: se dice que son los nacidos de la boca de Brahma, por lo tanto, son la fuente de conocimiento. Poseen el Guna de la pureza. Dedican su vida al estudio y a la meditación. Son los que tienen más poder dentro del sistema. Por lo general se otorga esta clase a los sacerdotes, filósofos y ministros que guían a los reyes.
Chatrias: Poseen el Guna de la pasión, por lo tanto son personas de acción. Son los nacidos de los brazos de Brahma y estos eran los nobles guerreros del pueblo hindú. Actualmente son los políticos y el ejército.( Los Sikh, en Amritsar, son provienen de los Chatrias que se revelaron ante el sistema de castas)
Vaisias: Poseen el Guna de la apatía. Son los encargados de los negocios y de manejar riquezas. Estos son considerados los comerciantes, profesionales y agricultores, nacidos, según la mitología, del muslo del Brahma.
Sudras: No poseen ninguna cualidad. Son nacidos de los pies del Brahma y su función principal en la sociedad es la de servir a las demás castas.
Por último existe un último grupo considerados los más desafortunados: Los Parias o Intocables quienes son los más discriminados y marginados en toda la sociedad. Son considerados tan bajos como el excremento y no pueden de ninguna manera pertenecer a ninguna casta. Antiguamente los intocables eran los verdaderos habitantes de la India, los Drávidas, cuyo color de piel era oscura. Los Arios, cuyo nombre significa “los puros” necesitaban una manera para evitar que su raza se mezcle con una raza de tez oscura, fue así que surgieron los Parias. Con el tiempo, los parias fueron desistiendo del hinduísmo y tras las diferentes invasiones que fueron llegando, comenzaron a practicar otras religiones como el Cristianismo o el Islam.
Se dice que la sociedad es un gran sistema y como tal, para funcionar correctamente, sus partes deben estar fuertes y cumplir su función. Por eso es importante para los hindúes que cada ser humano cumpla con su función en este mundo, respetando y aceptando el lugar que Dios eligió para cada uno, siguiendo los valores considerados para cada casta y acumulando buenas acciones a lo largo de la vida para poder limpiar su karma. Para los hindúes la vida no comienza en el nacimiento y termina en la muerte, sino que formamos parte de un ciclo de reencarnaciones hasta que logramos conectarnos con la energía universal y así nuestra alma puede ascender junto al Brahma.
Este antiguo sistema es considerado sagrado. Nadie puede aspirar a cambiar de casta y quienes lo hacen, son considerados intocables. El único camino que existe para poder ascender de casta es trabajar duro, cumplir con las obligaciones según corresponda en su casta, ser buen hijo, buen padre y de esta manera, en sus próximas reencarnaciones puede aspirar a un ascenso de casta.  Si uno reencarna en una casta baja,  debe aceptar su destino y no rebelarse ni envidiar a otros. En cambio, si uno nace en una casta superior, debe cuidar su actitud y comportamiento de otra manera podría reencarnar en una casta inferior. Para unirse con la divinidad uno puede llegar a través de diferentes medios, pero el más importante es el YOGA  o “unión”, que permite lograr concentración interior para ayudar a dominar los sentidos y movimientos del cuerpo.
Según algunos autores el sistema de castas no debería traer problemas si cada hombre se dedicara hacer lo que debe hacer. Pero el problema comienza cuando los Brahmanes se creen superiores a los demás, se llenan de poder y dinero olvidando cuál es su verdadera función y su tarea en este mundo. De la misma manera sucede con las demás castas y  a este punto el sistema se corrompe y pierde sentido.
Volviendo a la familia, también me enteré que su padre se encontraba en la 3er etapa de la vida pero que no podía empezarla ya que su hijo todavía no tenía nietos. Toda la familia estaba preocupada por la demora del nieto ya que los padres eran adultos y tenían miedo de no poder cumplir con el régimen hindú. Fue ahí donde empecé a investigar y ponerme al tanto de cómo funciona el tema de las cuatro etapas de la vida de cualquier hindú.indios

cuatro niveles de vida de India

Las cuatro etapas de la vida de todo hindú.

Para todo hindú la vida está debería compuesta por cuatro niveles:
Brahmacharin o estudiante de celibato: Este nivel comienza con una ceremonia considerada el segundo nacimiento. Según algunos autores (1) es el momento de la vida para ser obedientes, instruirnos, estudiar las ciencias y los libros sagrados. Hacer mucho ejercicio físico. Evitar mujeres, perfumes, ácidos, daño a las criaturas vivientes, tocar instrumentos musicales, cantar o bailar. Es el momento en que el joven debe sacrificarse por sus maestros, dormir en colchones duros, servir y respetar a los adultos. Cuando el alumno termina sus estudios, el maestro le da las últimas instrucciones y envía al alumno a su casa para comenzar con su segunda etapa.
Grihastha o jefe de familia: Luego de estudiar, el hombre debe volver a su hogar, casarse, tener hijos y cumplir sus obligaciones como jefe de la familia. Una vez que él se encuentra rodeado de nietos y sus hijos han terminado el celibato, recién ahí el hombre puede proceder al tercer nivel. Su mujer, compañera de todos sus actos, puede también retirarse junto a él o quedarse con sus hijos.
Vanaprastha o recluso: Una vez que sus hijos se han tomado las riendas de la familia, el hombre puede retirarse para comenzar a prepararse para el último nivel de su vida: la renunciación. Para esto debe alejarse a un lugar solitario o al bosque, comenzar a meditar sobre cuestiones espirituales y leer las escrituras.
Sannyasin o renunciación: Una vez que se encuentra preparado, el hombre se encuentra listo para la etapa final, la renunciación. En esta etapa el hombre renuncia a toda posesión, prejuicio, gusto o disgusto, distinción de casta, clase social, ritos, ceremonias, nacionalidad o religión. El hombre debe vivir en meditación, encontrarse libre de deseo, egoísmo, avaricia, ambición y pecado. El máximo objetivo de esta última etapa es formar parte de Brahma o bien lo que se conoce como iluminarse.
Claramente estos niveles de vida fueron establecidos en antiguos textos cuyos tiempos eran muy diferentes a los actuales. Hoy en día las cosas no son tan estrictas como “no usar perfumes”, pero si es importante que el hombre respete los niveles de la vida sin intentar saltear ninguno de ellos. Normalmente podemos ver en las calles a los hombres vestidos de naranja que no poseen pertenencias más que una manta sobre su cuello y viven viajando a diferentes partes del país. Estos señores conocidos como Sadhus,  son muy respetados en toda la India ya que reflejan el ejemplo de un verdadero hindú.
Una vez que un hombre ha cumplido con las 4 etapas de la vida, busca alguna ciudad cercana a las aguas de algún río, preferentemente el Ganges, para morir y asi dejar que su alma sea llevada por las aguas.Indiamujeres indias
Todo este gran rollo de información pude aprenderlo gracias a mi estadía con esta familia de Brahmanes. Luego de mi corta investigación y lectura*, estaba listo y preparado para atacar con las preguntas… ¿y qué pasa si…? ¿Y cómo hacen si…? ¿Es posible que…? Y muchos de esos principios se repitieron durante una larga noche de conversación. Pero lo que más recuerdo de aquella charla fueron 4 palabras con las que me resumió la vida de una persona:

“La acción hace al hábito. El hábito hace al carácter. El carácter hace nuestro destino.


Al principio creí estar sentado frente a un verdadero asceta y sabio. Pero claramente esta enseñanza proviene de un nivel superior: su padre.
Mi estadía en este pequeño pueblo duró unas cuantas semanas. No solo me sentía parte de la familia sino que además ya conocía a los vecinos, tenía mis lugares preferidos para comer y algunos pequeños amigos que me hice en la calle cada vez que salía a caminar. Entre ellos, un joven musulmán de unos 15 años que era mudo y parecía no tener ningún problema para comunicarse sin siquiera saber una seña. Lamentablemente no había una escuela especial a la que pudiera asistir, por lo que pasaba sus tardes jugando en la calle entre adultos y perros. Tenía un gran don que fácilmente se percibía cada vez que agarraba nuestra cámara, él era un gran fotógrafo.

chico

Estas experiencias tan cercanas con la gente local nos hacen sentir que nuestro viaje tiene un sentido. A veces es mucho más difícil encontrarlo cuando nos movemos en ambientes turísticos donde uno pasa a ser una billetera caminando. Estos lugares, estos barrios llenos de historias, son lo que dentro de miles de años el hombre va a buscar como reliquia. Por mas que existan monumentos de oro, el pensamiento, las creencias, la cultura y las costumbres son para mi, el monumento mas grande del planeta tierra.

Nos encantaría poder leer tu opinión sobre esta historia, asique invitamos a que te sientas libre de escribir tu opinión al respecto la sección de comentarios, debajo de la nota. Muchas gracias!

Para aquellos interesados en las principales creencias del hinduísmo, les dejamos a continuación un link para que puedan profundizarlo:
http://www.ramakrishnananda.com/es/nuestra-mision/diez-principales-creencias-del-hinduismo/

Fuente del texto: All about hinduism – Swami Sivananda

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7 Responses to India, puertas adentro de una familia tradicional.

  1. Iza Servin 09/10/2014 at 11:50 pm #

    Hermosa historia la verdad me encantaría visitar ese lugar

  2. Fernanda 28/09/2014 at 5:27 am #

    Hola chicos, me encantó esta historia

  3. Mariano 23/09/2014 at 12:57 pm #

    ¡Excelente nota chicos!

    Hace años que practico yoga y me atrapan muchos aspectos de la cultura de la India. Mucho de lo que cuentan en su nota lo conocía, pero ha sido un excelente resumen, relatado desde su experiencia como protagonistas, lo cual es un plus para mí.

    El destino me llevará pronto a India, aunque por ahora siento que no es el momento. Latinoamérica me espera primero.

    ¡Gracias por compartir!
    Namaste,

    Mariano.

    • klando va de viaje 05/10/2014 at 8:00 am #

      Hola Mariano!!
      Muchas gracias por escribirnos y también por tus cálidas palabras. India es un lugar que moviliza todos los sentidos, un lugar que realmente vale la pena ser visitado aunque sea una vez en la vida. Y más si tenes una conexión con lo espiritual y practicas yoga.
      Latinoamerica no se queda atrás, nosotros viajamos por algunos países, pero la verdad es que nos queda también muchísimo pendiente.
      Ojala las rutas nos crucen algún día!.
      Te mandamos un abrazo muy grande.
      Lau y Alvaro.

  4. Martha 23/09/2014 at 3:04 am #

    Excelente!!

  5. Edgardo 23/09/2014 at 12:01 am #

    Excelente relato, real y atrapante del principio al final.-
    Felicitaciones !!!

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